Depende de nosotros que el gasto de energía y agua que hacemos en nuestros hogares sea más o menos elevado. Por eso, con unos simples cambios en nuestros hábitos y una serie de inversiones a corto y largo plazo, podemos conseguir un ahorro muy significativo.

¡Toma nota!

Utilizar bombillas LED o de bajo consumo. Una bombilla tradicional tan convierte el 15% de la energía que consume en luz, el resto lo convierte a calor. Sin embargo una bombilla de bajo consumo o LED, utiliza menos energía eléctrica (50-80% menos), no desprende calor y tiene mayor vida útil.

Uso de electrodomésticos con alta eficiencia energética: A+. A++, A+++. El gasto eléctrico es menor será menor cumpliendo la misma función.

Uno de los puntos débiles del hogar en cuanto a pérdida de energía son las ventanas, por lo que se aconseja cambiar tus viejas ventanas por unas buenas ventanas de PVC que, gracias a sus propiedades aislantes (sin conducción térmica), no dejarán pasar el frio en invierno ni el calor en verano. Y no lo decimos nosotros, webs como Vivienda Saludable te lo recomiendan.

Instalar termostatos y temporizadores para controlar la calefacción y mantenerla en una temperatura adecuada. Tal y como te explicamos en nuestra entrada de blog, la temperatura confort ronda los 20 grados.

Prestar atención al consumo de los aparatos cuando no los estés usando y desconectarlos de la luz en lugar de que permanezcan en stand-by, pues siguen consumiendo electricidad. Una opción es utilizar una regleta para todos estos aparatos (televisión, router, cafetera…) y apagarla cuando no lo vayas a utilizar.

En las zonas de paso como pasillos o escaleras, es buena idea instalar detectores de presencia para controlar el tiempo que está la luz encendida, y restringir así la energía que se gasta.

Revisa tu caldera, otro de los elementos de nuestros hogares que más energía pierde. Existe la posibilidad de cambiarla por una caldera de condensación o de baja temperatura, son más caras que las convencionales pero se amortizan a los aproximadamente 5 años. Su funcionamiento es de alto rendimiento pues aprovecha el calor latente de la condensación, resultando más eficiente y consiguiendo un ahorro de energía entre el 25 y el 30% con respecto a las convencionales.

Para edificios de viviendas que puedan tener varios ascensores, pide a tu comunidad que instale mecanismos de maniobra selectiva. Activará sólo el ascensor más cercano al punto de llamada, evitando gastar energía en el que esté más lejos y tarde más.

Ajusta la potencia contratada, tal vez no necesites tanta potencia y estés pagando energía de más. Por lo general, las compañías eléctricas disponen de programas de discriminación horaria, donde el coste de la energía es más barato dependiendo de la hora del día.

Revisa que no haya fugas de agua en cocina, baños y grifos mal cerrados. Para lavar a mano, puedes ahorrar 10 litros de agua si utilizas un recipiente en lugar de dejar el grifo abierto. En el baño, utiliza la papelera y no el inodoro para tirar papeles, podrás ahorrar 55 litros de agua al día.

Para los grifos y ducha, existen unos cabezales más eficientes llamados aireadores, cuyo mecanismo consiste en mezclar aire con agua, consumiendo la mitad del agua que de la manera convencional.

Controla el termostato de tu frigorífico con una temperatura de 5 grados para la nevera y -18 para el congelador y ábrelo sólo cuando lo necesites, pues cada vez que lo abres desperdicias un 7% de energía.

Carga al máximo la lavadora y el lavavajillas para que sea más eficiente y, si se utiliza a media carga, es importante que disponga de programa corto o eco.

Usa temperaturas frías para la lavadora. Lavar la ropa a 40 grados en lugar de más de 60 te hará ahorrar un 55% de energía, puesto que casi el 90% de la energía que consume este electrodoméstico lo destina a calentar el agua.

Las placas de inducción consumen menos energía que la vitro o el gas. También es aconsejable el uso de las ollas a presión en lugar de las tradicionales, pues requiere de menos tiempo para cocinar la comida y por lo tanto consumen menos.

Cuando puedas hacerlo, utiliza el microondas en lugar del horno, pues consume mucho menos. Además, siempre que el horno esté en funcionamiento no abrir la puerta para que no pierda calor y vuelva a ponerse en marcha el termostato.

Una buena idea es pintar paredes y techo de colores más claros, pues aporta más luminosidad a la estancia y gastarás menos en iluminación.

Utiliza tu ventilador de techo durante todo el año, también en invierno. Identifica si dispone de función invierno, en la que las palas se invierten y desplazan el aire caliente acumulado en el techo hacia el suelo.

Acumula la ropa para la planchar más cantidad junta. Deja para el final la ropa menos arrugada y aprovecha el calor residual con la plancha ya apagada.

Y no te olvides de las ayudas del gobierno y de las diferentes comunidades autónomas que se ofrecen para la rehabilitación de viviendas, cambios de calderas y ventanas por otras más eficientes, o mejoras en la ventilación como la geotermia, apostando siempre por una vivienda más eficiente.

Gestos que pueden hacer de tu casa, un hogar más eficiente.